Y regresa la oscuridad a donde siempre perteneció
porque el principio vuelve una y otra vez como si
hace mil años de miseria, y sin pensamiento,
vuelven los ritos de los que participé al inicio.
Pues nadie sabe lo que se espera de mÃ,
yo, buen árbol fui y nunca me aparté de aquÃ
mis raÃces no podÃan correr ni mi tronco mover
en este estanque no encuentro más cosas que mirar.
Tengo miedo de que crezcan mis hojas
tengo miedo de que mis ramas sean anchas
tengo miedo de que mi raÃces sean fuertes
pero tengo aún más miedo de ser un árbol
Quizás la tierra nunca fue un problema
quizás nunca fui realmente
tanto que ni una gota de agua me consuela
tanto que ni el aire me calma
Regresan pues los tiempos oscuros,
aquellos tiempos que olvidé
y por olvidar me encerré,
tiempos a los que lloré
mares de hojas sin destino
porque nunca hubo deseos sombrÃos.
Ah la alegrÃa, de ser un árbol dicen,
el miedo de ser talado, transformado,
algo que mi madera no comprende
ni algo que quisiera entender
Nunca hubo tal fin de ser,
¿realmente tiene sentido?
si las hojas son otras hojas
entonces soy libro, supongo.
Mis ramas al fin
entienden su motivo,
aquel misterioso
significado de vivir.
Vivo, dicen,
¿Realmente creo?
Existir, dicen,
esa es la meta.
Vivo,
Existo.
Antónimos
quedan.
viernes, 7 de agosto de 2026
La naturaleza dueña del arbolito
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