viernes, 7 de agosto de 2026

Carta a mi amada

Ayer miré las fotos que dejaste en mi corazón

y me di cuenta de tu ausencia,

que ya no reíamos igual

y no te observaba de la misma manera.


No espero que me perdones por abandonarte

tampoco que regreses para arreglar tu error,

pues aún en las noches me pregunto

si fueron nuestras decisiones 

o tal vez una terrible elección del destino

que por primera vez en la vida nos separó.


Recuerdo tu sonrisa con entusiasmo

tus ansiosas cosquillas a mi alma,

la gran libertad de tu compañía

y las memorias de nuestro amor.


Te mentiría si dijera que ya te olvidé.

Tú fuiste la definición de la plenitud

sin embargo te arrebataron de mi lado.

No volví a observar el mundo de la misma forma.

Todo por lo vivido se encapsuló en sentimientos

que como mis retinas se quemaron de tanto dormir.


Aunque sueño todos los días con nuestro encuentro,

se forma un nudo en mi boca y dejo,

mi cabello tiembla de tu pensamiento,

mis manos se iluminan por nuestros saludos,

pero lo peor de todo es latir de mi corazón.


¿Aún tienes el libro que te regalé?

Ese que viste y por el que no dejabas de sollozar

porque tenía el olor de tu infancia

junto con el pegamento de tu vida inicial,

como las rosas de tus cuadernos,

como el florecimiento de tu profundo invierno.


Oh, no sabes cuanto te deseo.

Me acompañaste cuando más te quería,

me dejaste cuando más te amaba,

y como siempre no queda nada, de tu amor.


¿De verdad me amaste o qué?

Siempre creí que fue un compromiso,

que mis cartas no valían nada para ti,

que los atardeceres eran interminables a mi lado

mientras me intoxicabas con ese enfermizo pensamiento,

esa horrible obsesión de estar siempre ahí

y yo como tonta te retenía

porque no existía vida sin "primavera" para mí.


No sé qué más decirte, amor,

no sé tampoco dónde estés,

tal vez las flores te entierren en mi amanecer

o la furia te contenga y te devore como roedor.

Eso me haría muy feliz.


Otra vez, todos los recuerdos y la culpa

se empozan en mi alma

y lloro

por primera vez.


Sé que es mucho leer todo esto,

pero para mi es la primera estrella del firmamento.

Tampoco espero que lo entiendas, porque igual

sé que los lapiceros tienen poca tinta.

Solo espero que juntes todos mis papeles y veas que

aunque me hiciste llorar, por primera vez

me alegro que haya sido por tu culpa

porque representaste todo lo bueno de este mundo

y sé que en un futuro te volveré a ver,

porque nuestro destino estará escrito en nuestros zapatos,

el menú de la cafetería tendrá el mejor chocolate que imagines

y no habrá más preocupaciones

¿Verdad?

Me arrullarás como todas las noches

dándome más motivos para vivir.


A veces te siento distante y no puedo evitar romperme.

Oh amor, espero sea tu último viaje,

Porque esta pena me consume.


A pesar de mis confusos recuerdos,

te digo, con toda sinceridad 

que sanaste todas las heridas 

que alguna vez provocaste.


Atentamente:

Tu querida.

Para:

Mi dulzura, la Alegría.

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