viernes, 7 de agosto de 2026

Almas, arterias y sentimientos.

Al filo de mi cama miro al cielo

buscando respuestas a una pregunta que,

ni aunque fuera real o mi almohada,

llegarĂ© algĂșn dĂ­a a ver con la misma ternura con la que fue.


No te encuentro en mis sĂĄbanas,

mucho menos en la canciĂłn de ayer,

te digo amor mío, solo espero que estés bien

como tu cĂĄlida mirada con la que veĂ­as mis amores.


En el velo de tu alma no hay nada ya

que pueda enternecerme ni por ser

la Ășltima gota de rocĂ­o que se ve en mis sueños

por mĂĄs lejana que se vea, o cerca que aparente.


Solo te digo por Ășltima vez, no me dejes

o al menos no me olvides

ni a esas noches que te tuve, ni a esos días que te busqué,

porque aunque no me ames, en los papeles quedarĂĄn 

aquellos hermosos labios que miré y miré

deseando no se conviertan en las galaxias lejanas que soñé.


En gran desierto te hundes y no quedan mĂĄs que tus mechones,

largos y escandalosos como los rĂ­os de tu cuerpo,

si, aquellos que navegué y desenterré los mås grandes tesoros de tus ojos

y de tus venas y de tus arterias

como la mĂĄs grande figura de mis labios

en la bĂșsqueda por tu tejer.


Si, no espero mĂĄs ¿Y quĂ©, pues, vienes a llevarte?

Ya no espero el lĂĄpiz de grafito, con el que

escribĂ­ hasta mĂĄs no llover,

y con el que te dije, ya no te quiero ver.

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